
Lo digo por que gracias al reciente racismo causado por la ecuación:
mexicano = apestado de gripe porcina,
quizá me haya salvado de una reciente golpiza... o quizá no, pero fue algo realmente divertido.Resulta que ayer su servidor venía caminando de regreso a su casa (a la altura del Musée de la Sculpture en Plein Air a las 4:00 am), después de su maravilloso concierto Warp 20 (cf. entrada anterior), justo cuando un güey (digamos, el Güey 1) se acercó rápidamente a mi y se desarrolló el siguiente dialogo:
Güey 1: ¿Tienes un cigarro?
Yo: No, disculpa.
G1: ¿Qué no fumas?
Y: Si, pero deje la cajetilla en casa.
Cabe mencionar que el Güey 1 portaba una muleta, la cual no necesitaba pues se acercó a mi corriendo. Supuse que después de pedirme mi celular prestado (según para hablarle a uno de sus amigos) y habérselo negado, me iba a madrear con ella... pero en ese preciso momento se acercó el grupo que lo acompañaba; y yo pensé "ya valió madre, me van a madrear entre todos". Por fortuna, mi aparencia sacó la casta por mi, y otro güey (digamos, el Güey 2) y yo intercambiamos el siguiente diálogo:
Güey 2: ¿Tu eres mexicano, verdad?
Yo: Si.
G2: Hola amigo.
Y: Hola.
Cuando escucharon que era mexicano, todos salvo el Güey 2 (incluyendo al Güey 1 con su muleta) se echaron a correr gritando:
¡Noooo!, ¡la gripe porcinaaaaa!
Ya solos, el Güey 2 y yo nos despedimos:
Güey 2: Pero tu no estas enfermo, ¿o si?
Yo: No, ¿cómo crées?
G2: ¡Ah bueno! Adios amigo.
Y: Adios.
Después de esto, pude continuar mi camino tranquilo.






